«¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?» – Groucho Marx
A QUIÉN CREER
Cuando uno dedica parte de su vida profesional a ser consultor, como es nuestro caso, el objetivo es ayudar a mejorar la toma de decisiones de otra persona. Nosotros lo hacemos en nuestra interacción con empresarios ubicados en algún eslabón de los agronegocios. Ante escenarios totalmente imprevisibles, como el que nos presenta hoy el mundo, la posibilidad de dar un buen consejo, y además oportuno, se reduce bastante. Porque hay que construir un escenario futuro basado en hechos que se modifican en plazos cada vez más cortos. Tanto en eventos de la geopolítica, de la economía, de los mercados, y también de los eventos tecnológicos. Decir que algo es un cisne negro (evento impredecible de alto impacto), ya parece una broma. Todo parece posible. Algunos ejemplos de preguntas que intercambiamos en directorios: ¿Tomar créditos ahora o esperar? ¿Comprar fertilizante ahora o luego de que termine la guerra? ¿Es buen momento para invertir? ¿Qué cultivo será más rentable este año? ¿La ganadería seguirá mucho tiempo con buenos precios? ¿En las elecciones del 2027 vendrá alguien que modifique totalmente la política económica? ¿El dólar va a subir o bajar? ¿El valor de los arrendamientos hacia dónde va? ¿Es mejor estar diversificado o especializarse en un negocio? ¿Dónde conviene invertir los fondos excedentes? Y así podríamos seguir un rato largo. El objetivo de la consultoría suele ser dar un consejo a una persona o un directorio en particular, ya que no todos son iguales. El análisis y la conclusión suele ser consecuencia de mezclar datos duros, experiencia y formación del consultor y perfil de la persona que recibe el consejo (tolerancia al riesgo, talentos, preferencias, etc.). El que decide, el empresario o el directorio, escucha y toma nota, pero tiene su propia mirada (más de una si son varios directores). Cuando todos piensan parecido, el proceso decisorio fluye. Cuando las expectativas son opuestas es donde aplica la frase de Groucho. ¿Cómo es que tus ojos no ven lo que veo yo? Las posiciones pueden ser opuestas de buena fe, pero aún así eso puede dilatar decisiones. Lo fascinante de este proceso es que todas las decisiones deben ser tomadas, todas tienen fecha de vencimiento. En particular cuando se trata de eventos condicionados por la biología. Se toman por consenso o por consentimiento, pero se toman.
En la política, si se mira de lejos, parece que el proceso es similar. Pero, al acercar la lente, se nota que los “consejos” y opiniones de los que participan están demasiado teñidos por un interés personal o partidario. Y en algunos casos hasta rozan lo delictivo. Se busca más táctica para obtener una ventaja de corto plazo electoral o individual, que estrategia de conveniencia de largo plazo para el país. Ese es el juego de la democracia y lo entendemos. Pero cuando se plantean siempre extremos de “todo o nada”, donde el otro merece ser aniquilado mediáticamente diga lo que diga, y donde la racionalidad y el discurso de patriotismo pasa a ser propiedad de un solo bando (o de ambos con la misma intensidad), cuesta avanzar. Cuesta lograr políticas que trasciendan a un gobierno, para poder tener un rumbo que nos haga más parecidos a países vecinos, con instituciones y economía que no van de lado a lado y además divorciadas. Porque los avances o los cambios que hace uno, aunque sean positivos, serán siempre amenazados con un “cuando nosotros volvamos cambiamos todo…”. Cuando los matices, o las opiniones diferentes, son considerados sinónimos de tibieza, muchos ciudadanos pierden interés, se generaliza la anomia y se deja el escenario a los que gritan más fuerte o tienen menos escrúpulos. Si la frase irónica de “me crees a mí o a tus ojos” es aplicada en serio por los políticos, estamos en el horno. Por suerte, siempre se nos da una nueva oportunidad y muchos no piensan aflojar con la utopía de tener un país mejor. Esa utopía de lograr esa Argentina posible, que fue lema de un congreso de los grupos CREA hace muchos años, y que sigue siendo un buen norte a perseguir.
LA MACRO EN LA MICRO
En el frente interno, los indicadores vienen mezclados. Se mantiene el superávit fiscal base caja, pero de menor magnitud que el año pasado. Y en parte postergando pagos a provincias y devolución de impuestos a exportadores. El crecimiento del PBI fue del 4,4% en el 2025, una excelente noticia. Pero matizada con la disparidad de crecimiento entre sectores de la economía. El superávit comercial sigue en positivo, y con el segmento de energía haciendo un aporte interesante (aunque el agro sigue siendo el que define). Hubo un leve ascenso del índice de desempleo, pero sigue en baja el índice de pobreza. La inflación no puede perforar a la baja el 2% mensual, lo que sumado a un dólar planchado impulsa la suba de costos y resta competitividad. El presidente dice que en agosto la inflación empezaría con cero, pero el ministro Caputo aclaró que “si no es en agosto será más adelante”. El Banco Central lleva muchos días comprando reservas, que se usan en parte para cancelar deuda. Todavía no se dan las condiciones para conseguir financiamiento en el mercado externo en condiciones razonables. Los proyectos RIGI se siguen aprobando, orientados sobre todo a proyectos mineros. El RIMI (beneficio fiscal para empresas medianas) todavía no muestra muchas señales. Y el consumo, ese gran definidor de elecciones, muestra una tendencia a no crecer.
En el marco de la guerra en Medio Oriente (de la guerra Rusia-Ucrania ya casi no se habla), la suba de combustibles y fertilizantes pone tensión en la estructura de costos. Labores y fletes ajustando tarifas al nuevo valor del gasoil. También aumentaron algunos agroquímicos (picó en punta el glifosato) y si esto se prolonga es posible que siga esta tendencia. Si bien el precio de los granos no da señales a la suba, en experiencias anteriores de conflictos todos los commodities suelen ir al alza. Pero no necesariamente al ritmo que nos gustaría. Es probable que veamos volatilidad marcada, dificultando el análisis para saber si al cerrar un negocio de compra o de venta se hizo bien o mal. Habrá que volar unos meses con algunos relojes rotos.
En la Expoagro se observaron algunas ofertas crediticias atractivas, tanto para inversiones como para capital de trabajo. Varias para ser aprovechadas sin dudar. Porque si la inflación sigue rondando el 30% anual, y el riesgo país se ubica en el orden de los 600 puntos, es poco probable que se consiga la baja fuerte de las tasas que esperamos para el segundo semestre. Los bancos son presionados por el gobierno para que presten dólares a proveedores que les vendan a empresas que exportan, pero hay muchas dudas al respecto. Sumado a que se nota una mora creciente en la cancelación de créditos de personas físicas y de algunas empresas, lo que los hace ser más cautos o no tener estímulo para bajar más las tasas.
Estamos en etapa de presupuestación en las empresas. Todavía esperando la definición del aporte real que hará la cosecha gruesa y analizando si hay retención de hacienda. Ajustando precios y costos. Evaluando la necesidad de financiamiento. Definiendo la prioridad de las inversiones necesarias. Viendo la capacidad para distribuir dividendos. La micro no frena, aunque la macro venga en la neblina.
EN QUÉ ANDAN LAS EMPRESAS
Esta época del año es momento de decisiones. Comienza la cosecha, el momento de la verdad, donde se cuentan los porotos para las empresas agrícolas o con alto porcentaje de agricultura en su modelo productivo. Y comienzan las proyecciones de la nueva campaña para todas las actividades. En el medio, además del contexto nacional, aparece el contexto internacional como condicionante. Y las dudas aparecen una detrás de otra. El conflicto con Irán…, ¿será corto o largo?. Los costos aumentarán seguro, y afectarán el precio de los insumos, del gasoil y de los fletes. Con la duda de si esto terminará afectando el precio de los granos.
Comienza la época de renovación de arrendamientos, dato clave para definir la rentabilidad potencial de los negocios agrícolas y ganaderos. Parece haber poco margen para que suban (medido en quintales o en kilos de carne), pero el mercado todavía no se armó. En general, cuando la incertidumbre aumenta, los esquemas se vuelven más defensivos, más conservadores. Salvo que exista una actividad con márgenes positivos que “empuje” a expandir, como puede ser la ganadería en este momento. Pero no vemos demasiada capacidad de reacción en empresas que han perdido a la ganadería como actividad, de poder volver rápido, tanto por necesidad de alta inversión, como por falta de instalaciones, de gente capacitada y por cultura ausente. Si se mantiene, a mediano plazo se verá. Lo que sí parece haber es una intención de los que ya están en el negocio de expandir o reemplazar zonas agrícolas de calidad intermedia por verdeos o pasturas.
¿Comenzará una etapa de aumentar stock de insumos agrícolas ante la posibilidad de un aumento en el precio de los insumos o su potencial faltante de provisión, como pasó en otra época? Todo indica que en períodos de alta volatilidad conviene estar más “stockeado” o con más negocios de compras cerrados. La pelea será entre la expectativa de suba y el costo del financiamiento para poder hacerlo. Lo que no se vislumbra por el momento es que pueda faltar disponibilidad de productos.
La última encuesta SEA (Sistema de Encuestas Agropecuarias) de CREA, que se realiza a productores y asesores CREA, marca algunos parámetros interesantes. La estrategia genérica más atractiva y con mayor importancia a adoptar en 2026, es la EFICIENCIA. Independientemente del escenario esperado. Así contestó el 45% de los encuestados y muy lejos de la segunda estrategia que solo posee el 12% y que es la cobertura de riesgos. Esto lo venimos observando en los distintos productores, que perciben que de alguna manera “están dejando plata arriba de la mesa” en alguna fase del negocio: productiva, comercial, impositiva, administrativa, financiera o la sumatoria de todas ellas. Y están trabajando en consecuencia.
Incertidumbre, eficiencia y decisiones son las palabras clave de este momento en la dirección de las empresas.
NEGOCIO AGRÍCOLA
El escenario en Medio Oriente, como era esperable, patea el tablero de las cotizaciones internacionales de todos los commodities, incluidos los granos. Si bien de alguna manera el conflicto era una posibilidad que el mercado tenía en cuenta, lo disruptivo es no poder estimar la duración del mismo, su escalabilidad a nivel mundial, y si en el transcurso o al final del mismo se generarán nuevas o distintas relaciones comerciales entre los países. Como ejemplo, una pregunta que se hace el mercado hoy es si China mantendrá el plan de compras de soja a EE.UU., con el correspondiente impacto en la cotización de la oleaginosa si esto no sucede.
La reacción inicial del mercado fue la esperable: suba de precios en soja, maíz y trigo. Impulsada básicamente por el posicionamiento de los fondos buscando cobertura, o esperando alzas como consecuencia de la guerra. Pero esa misma intervención que hizo subir las cotizaciones, al salir de las mismas para capturar las ganancias logradas hasta el momento, hizo que la soja en el mercado de Chicago tuviera límite de baja durante la última semana. Es decir, los fondos, en este tipo de situaciones, incrementan la volatilidad del mercado, más allá de la ya existente por el conflicto bélico. Los aceites en general están al alza, como consecuencia de poder de alguna forma sustituir la escasez de petróleo potencial, a través de los biocombustibles.
El petróleo más caro y el aumento del riesgo de tránsito marítimo, empieza a trasladarse rápidamente a fertilizantes, fletes y logística. Y cuando suben los costos en dólares en un negocio, la mejora de precios se vuelve relativa. Suben los granos, pero no necesariamente mejora el margen. Por lo tanto, el mercado que enfrentamos es uno de mayor volatilidad en precios. Y la misma será por el momento impredecible, y con costos en aumento.
La consecuencia de un aumento de costos, si los precios no aumentan en la misma proporción, tiene como consecuencia una disminución de los precios percibidos por el productor. A esta premisa hay que agregar que los fundamentals del mercado internacional (oferta y demanda mundial) muestran un mercado ofrecido, es decir donde no se ve un problema de oferta y demanda que genere tensiones en las cotizaciones.
Mientras tanto, el mercado local con poca reacción ante la variación del mercado internacional. Será muy posible observar un divorcio entre las cotizaciones locales y las internacionales, más en periodo de cosecha. Y claramente se trasladará en forma directa el aumento en los costos de logística y flete. Todo lo anterior hace que el productor pierda un poco la hoja de ruta o la brújula de qué hacer, de si vender o esperar. Y todo en plena cosecha. En general ante este tipo de situación el productor, en forma defensiva, retiene el mayor cereal posible, luego de vender lo necesario para cubrir sus compromisos. Ante mayor incertidumbre, mayor retención. Esta estrategia debería ir acompañada por coberturas flexibles por altos porcentajes del cereal retenido, para disminuir las “sorpresas” que puede traer este nuevo conflicto.
EXPOAGRO
Asistimos a la 20va edición de Expoagro en San Nicolás. Y, como nos sucede habitualmente cada año, no podemos dejar de sorprendernos de esa especie de “milagro” que se logra en esta megamuestra, donde se encuentran los distintos actores de la producción agropecuaria. Récord de expositores, visitantes, cierre de negocios, pedidos de créditos y productores de distintos países. Una muestra que, año a año, marca la actualidad y el potencial del sector. Un dato de color: el stand que “despachaba” producto, incluso mas que los patios de comida, fue el de Starlink. Evidentemente los productores encuentran en esta solución la posibilidad de conectar sus establecimientos a una gran cantidad de aplicaciones para digitalizar sus actividades. A mejorar: la conectividad dentro de la muestra. Más allá de estos detalles, este encuentro se valora porque genera negocios y visibilidad de un sector que aporta riqueza y capital social al país.
HIDROVÍA
Las novedades sobre la Hidrovía Paraná-Paraguay se centran en el avance del proceso licitatorio internacional para la nueva concesión a 25 años y la definición del organismo de control. A finales de febrero se abrieron los sobres con las propuestas de tres empresas: Jan De Nul NV, DEME y DTA Engenharia. Se espera que la firma de los contratos para la nueva concesión se concrete entre abril y mayo de 2026. Un proyecto relevante para el país. Existe un debate sobre la calidad técnica del proyecto. Quien mejor lo refleja, a nuestro juicio, es el ingeniero Alejandro Bustamante. Sus principales puntos de análisis, entre otros, son que los 42 pies de profundidad no alcanzan y debiera irse a 44 o 45 pies, y también señala que el trazado no es el mejor. Muestra, con análisis técnicos, cómo optimizar el dragado y la logística en la vía navegable. Y cuestiona aspectos de los pliegos de licitación. https://www.lanacion.com.ar/opinion/licitacion-de-la-hidrovia-un-tiro-en-el-pie-bis-nid05032026/
NEGOCIO GANADERO
Sigue firme y rentable la actividad. Casi que se podrían replicar nuestros comentarios de los Apuntes de febrero. El mundo pide carne, mucha carne. Y no hay tanta. Por lo tanto, los precios vuelan. Es lineal. Y en Argentina, al casi haber eliminado derechos de exportación en la carne (sigue en los novillos) y al tener una mirada de no intervención del gobierno, el mercado se expresa en su máxima expresión. Nuestro país tiene un stock global cercano a los 51 millones de cabezas. Para mantener ese equilibrio, y no crecer, se deberían faenar menos de 13,5 millones de cabezas, que es similar al valor actual. Hoy se observa una tendencia a la retención de vientres para recomponer rodeos. Esto, sumado a que se busca demorar la salida de gordo e invernada para poner más kilos a cada animal, potencia la menor oferta. El consumo interno se lleva todo lo que se le ofrece, no sobra carne en las carnicerías, se ajusta por precio. El tema es que con una exportación que se lleva del 25% al 30% de lo que se produce, el “saldo” es lo que consumimos en nuestro país, que ronda los 45 a 50 kilos/habitante/año de carne vacuna. Si hubiera más faena (más oferta) el consumo seguramente aumentaría. Como siempre aclaramos, al sumar el consumo de cerdo y pollo, los argentinos en promedio consumimos más de 110 kilos/habitante/año de carne. Entre los cinco países que más carne consumen del mundo. O sea que ese indicador no muestra el problema principal. La exportación, y la industria frigorífica en general, no la tiene del todo fácil. Debe comprar novillos cerca de los 5000 $/kilo (entre 3,5 y 4 dólares) y la pone al límite de la rentabilidad. Ha habido casos de cesación o atraso de pagos en algunos frigoríficos, lo que ha hecho que el productor se empiece a manejar con más cautela al definir destino o intermediario de venta para sus animales. Nuestros principales competidores son Brasil (por lejos), luego Australia, y en menor medida Paraguay y Uruguay. Todos muy activos intentando satisfacer al mercado. China en el primer trimestre ha aumentado sus importaciones el 30% respecto al año pasado, y pagando mejores precios. Está en duda que pueda sostener la restricción de diferencial arancelario (por cuotas) que le impuso a varios países. Estados Unidos subiendo mucho las importaciones, y permitiendo a nuestro país exportar 100.000 toneladas con preferencia arancelaria (antes eran 20.000 toneladas), generando competencia con el mercado chino, otro factor alcista. El ternero de invernada colocado en los 7000 $/kilo y firme, con una ternera arañando los 6500 $/kilo y una vaca preñada cerca de los 2 millones de pesos. Valores que deben estar por arriba del 40% de los históricos, inédito momento ganadero. La relación compra/venta en 1,40 es alta, pero hay buenos negocios para todos los eslabones productivos. Y con la “revancha” de la cría, siempre el eslabón más relegado y quizás el más complejo de sostener. Hoy, los que se han mantenido en el negocio tienen su merecido premio. Los feed lots con alta ocupación (más de 1,8 millones de cabezas) y sacando animales más pesados porque el alimento, medido en kilos de carne, está barato. Históricamente con un kilo de novillo se compraban 10 kilos de maíz y ahora esa relación es de casi 20 a 1. Si no pasa nada raro, y debido a los tiempos que puede llevar recomponer los stocks en los principales países productores, parece que por un tiempo la ganadería seguirá arriba en el podio de los resultados.
NEGOCIO LECHERO
El negocio sigue de capa caída. En enero el precio de la leche Siglea fue de 481,03 $/litro (6705 $/kilo de sólido). El valor del litro creció un 0,6% en el mes y un 7,5% interanual. Son unos 0,34 dólares por litro, con un valor del dólar flojo para sostener competitividad. Muy poco si se lo relaciona con la inflación o con el costo de producción. Si se observa la evolución de los distintos productos en góndola del mercado interno, han tenido subas del 15% al 25%. Esto no se ha visto reflejado en el valor de la leche al tambo. Sugerimos la lectura del informe elaborado por Marcos Snyder, especialista en el negocio, que reflexiona sobre este fenómeno. https://dairylando.com/donde-esta-el-piloto/
La producción cayó respecto a enero pero, medida en forma interanual, se produjo un 10% más de leche. En poco tiempo más, al acercarse el invierno, la oferta de leche disminuirá. Y la demanda no va a caer. Si bien en el verano hubo algunas regiones en las que faltó agua, todo indica que estamos frente a un año Niño, favoreciendo la producción de forraje y abaratando el costo por kilo de materia seca. El repunte moderado en el precio del maíz, alimento clave, puede complicar algo la ecuación de costos. El precio de la carne está colaborando al agregar renta en el descarte de vacas que van a mercado y en terneros machos para invernada. El mundo sostiene su consumo y, más allá de algunas caídas puntuales, la demanda crece año a año. El precio de referencia internacional de la leche en polvo entera se ubica en los 3700 u$s/tonelada, una leve caída respecto al mes anterior, pero con una recuperación respecto al cierre del 2025. Esto mantiene abierta la expectativa de que la recuperación de la rentabilidad exista. Motivos hay. Por el mercado internacional que seguirá subiendo la demanda y seguramente bajando algo la producción, y porque nuestro mercado interno aún tiene mucho para recuperar en el consumo. Mientras esto ocurre, la eficiencia tranqueras adentro parece ser el único antídoto real que no depende de terceros. Y en la industria, tanto las grandes usinas como las Pymes, tampoco se ve brillar el negocio. Esto de a poco va concentrando la leche en menos manos. Momento difícil para el negocio y para sus integrantes en los distintos eslabones.
Como recordatorio, Todo Láctea, la muestra lechera, se realizará los días 12, 13 y 14 de mayo en las instalaciones de la Sociedad Rural de San Francisco.

