APUNTES PARA EMPRESAS – JULIO 2026

“Donde quiera que se encuentre el prejuicio, siempre nubla la verdad.” – (fragmento de la película “12 hombres en pugna”)

LIDERAZGOS EN PUGNA

En la Universidad de Harvard, el Profesor Gary Orren, de la Cátedra de Persuasión, lleva veinte años enseñando y dando clases con una sola película. Siempre la misma: ”12 hombres en pugna” (12 Angry Men), filmada en 1957, en blanco y negro. Transcurre casi íntegramente en una habitación. Doce hombres. Una mesa. Una decisión que puede costarle la vida a alguien. Para los quieran verla, está en la plataforma de Amazon Prime Video.

En esa sola película, el profesor encuentra todo lo que necesita: cómo se forma y se destruye el consenso bajo presión, por qué las mayorías se equivocan, cómo una sola voz disidente —sostenida con paciencia, sin levantar la voz— puede cambiar el resultado de una deliberación entera. Lo que nos impresiona no es la película. Lo que nos impresiona es la convicción de Orren de que la complejidad del liderazgo humano cabe en un único caso bien elegido. Que no hacen falta veinte ejemplos. Que uno solo, analizado con profundidad y honestidad, alcanza.

En los cuarenta días del Mundial de fútbol de 2026 en Estados Unidos, tuvimos exactamente esa sensación. Pensamos que cualquiera que quiera enseñar liderazgo de verdad, puede hacerlo con este caso. Con este equipo. Con esta sola historia. Doce hombres también, once jugadores más el técnico, con un objetivo a enfrentar.

No salieron campeones. Y sin embargo el torneo dejó imágenes, situaciones, momentos, preguntas sobre conducción, equipos y personas que merecen ser pensadas y analizadas con cuidado.

Las empresas con las que trabajamos diariamente son, en esencia, grupos humanos que producen bajo presión. Presión climática, financiera, de mercado, de familia. Con recursos que nunca alcanzan del todo, con personas de edades y experiencias muy distintas que deben coordinarse y trabajar codo a codo en la buenas y en las malas. Y con la exigencia de sostener ese esfuerzo en años donde el resultado no siempre premia lo que se hizo bien.

El dueño o gerente conduce (el Scaloni o el Messi según la instancia). A veces con método, pero muchas otras con la intuición que dan décadas de trabajo. Enfrenta el mismo dilema que cualquier conductor de equipo: cómo motivar de manera diferente a personas en momentos distintos de su vida. El encargado de sesenta años que conoce cada lote, cada ciclo y cada error que cometieron juntos, y que necesita que reconozcan ese saber sin que se sienta un obstáculo para lo nuevo. El profesional joven que llegó con tecnología y energía, y que necesita espacio para equivocarse sin que cada error sea una catástrofe. El hijo o la hija que quiere llevar la empresa hacia un lugar distinto y tiene que negociar eso con quien la construyó.

Las empresas agropecuarias no siempre salen campeonas. A veces la campaña no da, el precio derrumba el margen, las retenciones suben y bajan, los créditos son caros, la sucesión se complica, el equipo se fractura. Pero el modo en que se compite en esos momentos —cómo se conduce, cómo se conversa, cómo se mantiene unido lo que podría dispersarse— determina si la empresa tiene futuro más allá de esa temporada difícil.

Entendemos que hay mucha relación entre la Selección Argentina de Messi y Scaloni y las empresas agropecuarias. Y, como Gary Orren en Harvard en un solo ejemplo, si lo analizamos y desmenuzamos, podemos encontrar varias explicaciones y respuestas para nuestras empresas. Recordando que siempre hay un nuevo partido por delante. Eso nos obliga a bajar prejuicios y a buscar la verdad necesaria en cada momento.

LA MACRO EN LA MICRO

En serrucho. A dos velocidades. Así va la economía. La macro y la micro. 

Cuando parece que un mes la economía crece, al mes siguiente el EMAE da para abajo. En serrucho. Si se miden doce meses, la economía creció en cinco meses un 1,7% en promedio. Falta todavía para llegar al 3% a 5% anual sostenido que necesita el país para salir de años de fracasos. Y ahí aparece lo de las velocidades. Sectores que crecen bien y sectores que decrecen mal o no crecen. El consumo es lo mismo, desparejo. Pero frío en centros urbanos y conurbanos, donde hay mucha gente y donde se concentra una buena parte del empleo (y de los votos). 

Inflación a la baja y quizás tocando el 1% mensual en el último trimestre. El riesgo país también está a la baja, queriendo perforar los 400 puntos, con las calificadoras de riesgo mejorando el perfil de los bonos argentinos. Dato clave para tener alguna posibilidad de que el crédito accesible pueda dinamizar inversiones y lubricar el funcionamiento diario de las empresas, con capital de trabajo a tasas razonables. Y permitiendo “limpiar” la mora que existe en los bancos, en particular por parte de personas.

Superávit fiscal en positivo, pero mucho más forzado que el año pasado, con un aumento en lo que se denomina deuda flotante del Estado (la cantidad de pagos a proveedores que se “patean”). Y esto pone límite al deseo declarado del gobierno de seguir bajando impuestos distorsivos. El superávit comercial positivo genera la (rara) impresión que sobran dólares en la Argentina. Ya se habla de que vamos camino a contraer la “enfermedad holandesa” (cuando el exceso de dólares en un país le resta competitividad). Sería inédito en la historia y en la cultura, donde un dólar siempre encuentra a alguien que lo quiera. El tipo de cambio en el orden de los 1500 $/dólar le mejoró la cara un poquito a la competitividad exportadora. Creemos que un suave deslizamiento del dólar, sin pasar a inflación, sería una buena noticia a mediano plazo. Pero ya nadie pide al gobierno que haya devaluación como solución. Un poco por política económica, y otro por fundamentals del mercado, el dólar no parece ser hoy el problema. Veremos si en el período pre electoral 2027 vuelve la demanda, potenciada como “refugio de valor”.

La micro del agro ya adaptada, o en proceso, al nuevo escenario macro. Ajuste de costos fijos, búsqueda de eficiencia en todos los procesos, manejo detallado de fondos excedentes, toma de créditos más quirúrgicos, retención y motivación de equipos, incorporación de tecnología y soporte de inteligencia artificial en administración. Y sabiendo que la búsqueda de escala es una condición exigida en entornos como el actual.

Poca expectativa de tener una gran mejora en aspectos estructurales a pesar de la licitación de rutas o de la Hidrovía. Sabiendo que para dar vuelta la eficiencia y baja de costos por ese lado, falta bastante.

A medida que avancemos hacia las elecciones, habrá más ruidos. Sobre todo si los candidatos que sean oposición muestran un discurso rupturista con el manejo racional de la economía. Hay bastante confianza de que no hay margen, entre los candidatos con posibilidades, de ir para atrás con los principios básicos de la economía. Si bien Argentina siempre sorprende, quizás esta vez sea cierto.

EN QUÉ ANDAN LAS EMPRESAS

Hay épocas menos glamorosas, donde lo operativo productivo parece demandar menos tiempo y el planeamiento interno cobra relevancia. Aunque parezca quietud, no lo es.

Las empresas agrícolas definen escenarios de rentabilidad, cierran arrendamientos, construyen su estrategia comercial sobre granos existentes y futuros. Muchas idas y vueltas con el presupuesto financiero, analizando excedentes y faltantes. El Excel del plan 2026/27 muestra márgenes que han mejorado en estos días ante la suba de cotizaciones —lo que valida arrendamientos acordados similares a los del año pasado. Y, en un círculo virtuoso, podría sostener planteos tecnológicos menos defensivos buscando maximizar rendimientos. En un negocio de commodities, el costo por tonelada producida es la variable que define en gran parte la renta del negocio.

Y sin embargo aparece una paradoja: con cosecha récord, un bajo volumen de venta, una economía sin mayores sobresaltos y un año Niño por delante,  no se observa un movimiento por parte del productor “agresivo” en cuanto a arrendamientos, compras o inversiones. Vemos un comportamiento más conservador, las compras de insumos están retrasadas, la compra de maquinaria en un escenario normal, a la agroindustria y la exportación les cuesta conseguir mercadería spot, las inversiones están pausadas o muy estudiadas.  Quizás este comportamiento se debe a dudas sobre la etapa electoral que se acerca el año que viene en el país, a los vaivenes de la geopolítica internacional o a considerar las tasas de los créditos altas para su negocio. 

Las empresas ganaderas de cría se arman para pasar el invierno y entrar a la época de pariciones, depurando rodeos y controlando el estado corporal.

Los tambos están en su día a día, preparando escenarios de carga y entrega para la primavera, modelizando estructura de costos ante un escenario de precios bajos que no cede.

Empresas haciendo lo que hay que hacer. Construyendo escenarios, ajustando costos, sosteniendo equipos. Pero por algún motivo, en estado defensivo.

NEGOCIO AGRÍCOLA

En contraposición a lo sucedido en el mes de junio, este mes de julio trajo novedades sobre los mismos factores que hicieron retroceder las cotizaciones . Pero esta vez combinándose para que se produzcan subas que recuperan las pérdidas del mes pasado.

El incremento del conflicto EE.UU.-Irán, que parecía tomar el camino del arreglo, sumado a lo propio entre Rusia- Ucrania, y combinado con una ola de calor en Europa que merma las producciones y el mercado climático de EE.UU., hizo que las cotizaciones de los granos volvieran a valores de conflicto. El petróleo sube, se debilita el dólar, arrastra a los aceites, los fondos vuelven a posiciones compradas en poco tiempo… el movimiento clásico en épocas de incertidumbre agravada. Adicionalmente, el clima está bajando las estimaciones de las cosechas en la CEE, China compra algo de soja prometida a EE.UU., y el mercado climático en ese país entra en su período crítico. Plena combinación alcista que presenta factores que, hace treinta días, marcaban lo contrario.

Lo sucedido en estos sesenta días nos da un claro ejemplo de cómo será el mercado internacional por lo menos durante este año. Situación que nos debería indicar cómo posicionar las coberturas  en un mercado muy volátil, donde tienen una alta incidencia las noticias geopolíticas más que los fundamentals (oferta y demanda). Pero, cuando las mismas se tranquilizan, los fundamentals son los que marcan la tendencia de los precios en un mercado con estimaciones de más oferta que demanda.

En el plano local, el retraso de la cosecha de maíz por problemas de humedad ha sido el dato más importante del mercado. Esto ha retrasado las entregas y ha generado que exportación pague primas sobre entregas inmediatas. El productor, en general, ha parado sus ventas, encontrándose las mismas en parámetros parecidos al mes pasado. Quizás una combinación del mundial de futbol, la esperanza de anuncios en la Exposición Rural y la suba de las cotizaciones de estos días, han retrasado decisiones. Para comparar cultivos: en maíz el 48% de la cosecha estimada está vendida y con el 38% con precio. En soja el 43% está vendido pero solamente el 28% tiene precio. Y en el trigo se vendió el 71% y con precio el 64%. Esto indica que hay mucho cereal por fijar precio y por vender. La recomendación ante este escenario, y con cotizaciones al alza, es hacer coberturas por porcentajes altos, escalonadas para capturar precios si el mercado sigue subiendo, flexibles, tanto en mercadería disponible como para la nueva cosecha

NOTICIAS RELEVANTES

  • El Gobierno apunta al IPCVA

Las principales entidades agropecuarias y cámaras frigoríficas rechazaron un anteproyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación que propone modificar el esquema de financiamiento del IPCVA, convirtiendo en voluntarios los aportes que actualmente realizan productores y frigoríficos. La iniciativa forma parte del proyecto de Ley de Desregulación y establece un esquema de transición hasta septiembre de 2027, a partir del cual cesarían las contribuciones obligatorias que hoy se realizan por cada animal enviado a faena.

  • Aranceles EEUU

Estados Unidos implementó nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a 60 socios comerciales, afectando a la Argentina con la tasa mínima del 10%. La medida entró en vigor tras expirar los gravámenes temporales previos. Tendrá un impacto acotado sobre las exportaciones Argentinas a EEUU, pero ciertos sectores podrían perder competitividad. https://www.bloomberglinea.com/latinoamerica/argentina/aranceles-de-eeuu-por-que-las-principales-exportaciones-argentinas-quedaron-a-salvo/

NEGOCIO GANADERO

El negocio ganadero no encandila, pero brilla. La variable precios estabilizada, pero en valores atractivos. La demanda se sostiene ante una oferta que cae, ya que la cantidad de cabezas faenadas sigue en caída (un 7% menos que en 2025). Esto sugiere una tendencia, leve todavía, de estar entrando en una fase de retención. El porcentaje de hembras en la faena, un indicador indirecto de liquidación o retención, está clavado en el 45%, similar al histórico de una fase neutra. Una buena es que parte de la oferta se sostiene porque el peso medio de faena se ubica en 240 kilos/cabeza, el más alto en muchos años. 

El consumo interno de carne vacuna está en los 45 a 47 kilos/habitante/año y pareciera estabilizado, con una demanda sustituta de carne de cerdo y pollo que crece. Como siempre resaltamos, el consumo de carne (de las tres carnes) se ubica por arriba de los 110 kilos/habitante, muy alto en comparación a los demás países.

Las exportaciones siguen firmes y creciendo, esperando un total anual a exportar de 950.000 toneladas o similar. Los mercados mundiales están algo alterados, pero en general jugando a favor de Argentina. China con precios estables y no tan altos, pero nuestro país cumpliendo el cupo con arancel preferencial, mientras que Brasil y Australia ya casi lo consumieron. Si China no modifica el criterio, en el último trimestre Argentina podría tener una suba de demanda a este destino. La cuota Hilton, con buen precio, se viene cumpliendo normalmente. La cuota con arancel preferencial de 100000 toneladas a EEUU, también logrando cumplir embarques. Cupos a la Unión Europea cubiertos con normalidad. Queda una duda sobre dónde irán los excedentes de carne de Brasil ante un mercado chino bloqueado, una variable que puede modificar expectativas, sabiendo que una parte tendrá como destino a los demás países del Mercosur.

Precio del novillo en 8000 $ la carne, lo que equivale a unos 4500 $/kilo vivo. Terneros en 6500 $/kilo pero en estos días repuntando el valor (sobre todo los livianos) ante una caída de la oferta. Los feedlots están comprando, con una relación de precios que les promete rentabilidad. Aunque este negocio no haya cerrado bien para los que compraron terneros en el verano a valores de ese momento de unos 7000 $/kilo. La inflación ya no tiene efecto desinflamante ante una mala compra o un negocio productivo o comercial que sale mal. Como antídoto, los encierres en corral se han alargado entre 20 y 30 días, para generar un animal más pesado que diluya costos fijos. El costo por kilo producido lo permite.

Los criadores ya han adaptado la carga a la época del año, aunque en algunos casos se han recriado terneros o terneras con suplementación, demorando la salida de animales de los campos. El negocio de la vaca vacía, gorda o encarnada, aportó mucha liquidez a este eslabón.

Empieza la época de remates de reproductores (toros y vaquillonas). Hay buenas expectativas, potenciado por ser un negocio que hoy ofrece renta y con algún aliciente como el RIMI, que permite grandes beneficios fiscales en la compra de reproductores.

La industria frigorífica está trabajando por debajo de su capacidad, básicamente por falta de oferta de hacienda. Esto hace que los debates sobre cómo mejorar la calidad de la carne que se comercializa al mundo, queden opacados por la falta de volumen. Hay un lucro cesante (de capacidad instalada, de empleo, de exportación) ante un negocio que no está creciendo en volumen. Una gran oportunidad para nuestro país, en la medida que determinadas políticas se sostengan. La eliminación del 5% de retenciones al novillo que subsisten, es prioritario eliminarlas. Sería una gran señal y un acelerador del proceso de recomposición del negocio.

NEGOCIO LECHERO 

Falta para que mejore el negocio. Hay señales, pero difusas y a veces contradictorias. La producción crece, pero la rentabilidad no acompaña.

El precio SIGLEA de junio se ubicó en torno a los 518 $/litro, un 1,9% de aumento mensual y un 9,6% anual.  En kilos de sólido, el precio es de 6894 $/ksu, un 3,1% de aumento en el mes y un 9,2% anual. O sea, si la inflación y los costos corren al 30% anual, y la leche camina al 9%, uno podría terminar aquí el análisis. Y dar por perdida la pelea.

Esta foto resume la situación económica actual de los tambos, de bajo margen y alguna dificultad financiera. Hace meses que se viene trabajando mucho en mejorar la eficiencia nutricional, en cantidad y calidad de alimentos. Buscando las mejores relaciones posibles, trabajando para achicar pérdidas en guacheras, buscando maximizar producción individual y calidad de la leche. En varias regiones el clima ha colaborado, con un otoño-invierno con buena base forrajera, y con la expectativa de entrar a una primavera con buenos perfiles de humedad en el suelo. 

A nivel del productor, se sostiene la tendencia a la concentración de las vacas en menos manos. Tendencia que se da en todos los países. De a poco se van incorporando los robots en el menú de alternativas, aunque queda mucho por hacer en las instalaciones tanto de espina de pescado como de calesitas. La forma de sacarle la leche a la vaca no define el negocio, en la medida que se manejen eficiencias similares. 

La producción medida entre enero y mayo versus mismo período del 2025, aumentó un 6%. La industria puede absorberlo, tanto para consumo interno como para exportación. El tema es ver si la primavera vuelve a ofrecer condiciones de “superproducción” que superen la capacidad de procesamiento estacional. 

A nivel interno, el consumo se recuperó levemente, alcanzando los 192 litros de leche equivalente por año. Mientras que la exportación representa el 25% del destino de la leche y sostiene el ritmo, aunque con un precio internacional que no se termina de afirmar. Hoy en el mundo la leche en polvo se ubica en los 3600 u$s/tonelada, un valor que ha mejorado respecto al inicio de año pero todavía lejos de tocar los máximos. Con estos precios se puede operar, pero con expectativa de rentabilidades acotadas. A nivel mundial, la mayoría de los países viene aumentando producción y eso dificulta una mejora sostenida de los precios, ante una demanda que no crece al mismo ritmo. El verano europeo muy caluroso ha empezado a afectar la producción en esa región, generando alguna incertidumbre.

La lechería argentina vuelve a demostrar que puede aumentar rápidamente la producción cuando el clima acompaña y el productor responde con tecnología. Sin embargo, producir más no alcanza para garantizar mejores resultados económicos. El verdadero desafío de los próximos meses no será seguir aumentando litros, sino recuperar la capacidad del negocio para generar rentabilidad. 

Mientras, la industria láctea argentina está atravesando un gran proceso de concentración y redistribución de activos. No está disminuyendo la capacidad instalada del sistema; está cambiando de manos. Hoy se observa un cambio de paradigma: la escala, el acceso al financiamiento y la capacidad de gestión pesan cada vez más que la historia o el prestigio de una marca. No parece ser sólo una crisis de empresas; parece un principio de cambio en la estructura competitiva de la industria láctea argentina.

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