APUNTES PARA EMPRESAS – JUNIO 2026

«El día que creas que no hay mejoras por hacer, es un día triste para cualquier jugador.» – Lionel Messi

COMPLETAR EL ÁLBUM

Cada Mundial viene con una vieja costumbre: el álbum de figuritas. Se compran sobres, se intercambian las repetidas y se sale a la búsqueda de esas pocas que parecen imposibles de conseguir. Algunos logran completar el álbum. La mayoría no. Pero nadie deja de intentarlo.

En las empresas ocurre algo parecido. A veces creemos que los mejores resultados son consecuencia de hacer muchas cosas bien al mismo tiempo. Sin embargo, la experiencia muestra otra cosa: el desempeño suele depender de unas pocas figuritas clave. En una empresa puede ser la calidad de la dirección. En otra, la disciplina financiera. En una tercera, la capacidad de ejecutar. Algunas necesitan escala. Otras necesitan foco. Otras necesitan cambiar personas, procesos o formas de decidir. La dificultad no está en que falten figuritas. Siempre faltan. La verdadera dificultad consiste en identificar cuáles son las dos o tres que hoy están limitando el crecimiento de la organización.

También los países tienen su álbum. En los últimos años, Argentina ha logrado incorporar algunas figuritas que durante mucho tiempo parecían inalcanzables. Otras siguen pendientes. Pero el punto relevante no es contabilizar cuántas faltan o cuántas se consiguieron. Lo importante es comprender que ningún país, ninguna empresa y ningún equipo termina de completar su álbum de manera definitiva.

Y allí aparece la paradoja más interesante. Cuando finalmente creemos haber conseguido las figuritas que nos faltaban, cambia el contexto. Llega un nuevo Mundial. Aparecen otros jugadores, otras reglas y nuevos desafíos. Lo que ayer era una ventaja competitiva hoy se convierte en un requisito básico. Lo que funcionó durante años, deja de funcionar. Lo que parecía estable, deja de serlo.

Las empresas agropecuarias conocen bien esta realidad. Cambian los gobiernos, los mercados, las tecnologías, los costos, los consumidores, el clima, y hasta las expectativas de quienes trabajan dentro de las organizaciones. El álbum nunca permanece igual durante demasiado tiempo. Por eso, quizás el objetivo no sea completar el álbum. Quizás el verdadero objetivo sea desarrollar organizaciones capaces de seguir buscando figuritas cuando el álbum cambia. Empresas con capacidad de adaptación. Con equipos que aprendan. Con líderes que mantengan el foco en lo importante. Con la humildad suficiente para reconocer lo que falta y la determinación necesaria para salir a buscarlo.

Porque, al final, las empresas que perduran no son las que alguna vez completaron el álbum. Son las que nunca dejaron de llenarlo. Como diría el 10 de la selección, si no quedan mejoras por hacer, los días serán tristes.

LA MACRO EN LA MICRO

El economista Esteban Domecq suele definir el momento actual como un proceso de estabilización avanzado, pero incompleto. Nos parece una buena síntesis de lo que está ocurriendo.

Los avances son evidentes. La inflación anual ronda el 30% luego de haber superado ampliamente el 200%. El déficit fiscal desapareció de la agenda. El riesgo país se ubica en menos de un tercio de los niveles observados a fines de 2023, con un valor de 430 puntos básicos. La brecha cambiaria prácticamente dejó de existir y la economía crece a tasas cercanas al 5%. Y la leve suba del tipo de cambio de estos días es una buena noticia, en la medida que no haya traslado a inflación.

Sin embargo, hay otra parte de la historia. El empleo privado formal todavía no logra recuperar dinamismo. Según distintos relevamientos, desde fines de 2023 se perdieron aproximadamente 182.000 puestos de trabajo privados registrados, mientras que el empleo informal aumentó en torno a 376.000 personas. La desocupación ronda el 7,5%, lejos de una crisis laboral, pero mostrando una realidad donde el principal problema no es tanto la falta de trabajo como la calidad del empleo y la recuperación de los ingresos.

Tampoco la agenda de competitividad está resuelta. Los derechos de exportación continúan reduciendo el precio recibido en algunos productos del agro. El Impuesto de Ingresos Brutos provincial sigue generando efectos en cascada sobre las cadenas productivas. El impuesto al cheque mantiene su vigencia más de dos décadas después de haber sido creado como un tributo transitorio. La obra pública por ahora está casi paralizada. La estabilización avanzó mucho más rápido que algunas reformas estructurales.

¿Qué significa esto para una empresa agroindustrial? Probablemente, estamos entrando en una etapa diferente. Durante muchos años buena parte de las decisiones empresariales estuvieron dominadas por la macroeconomía. Inflación, brecha cambiaria, tasas reales negativas, devaluaciones o programas especiales de exportación generaban oportunidades y riesgos que muchas veces explicaban más resultados que una mejora productiva. Hoy esas distorsiones son mucho menores y eso obliga a volver a mirar la empresa. La agricultura vuelve a depender más de los rindes, de la eficiencia comercial y del control de costos. Los tambos vuelven a discutir productividad, escala y calidad de gestión. La ganadería vuelve a mirar kilos producidos por hectárea, eficiencia reproductiva y utilización del capital. La industria vuelve a enfocarse en productividad, logística y posicionamiento comercial. Porque cuando desaparecen las distorsiones, desaparecen también muchos de los atajos.

Un cambio que empieza a hacerse visible, aunque todavía de manera incipiente, es la reaparición del crédito como herramienta de crecimiento. Durante muchos años, la inflación, las tasas reales negativas y la incertidumbre cambiaria distorsionaron completamente las decisiones financieras. Hoy los bancos vuelven a ofrecer líneas para capital de trabajo, compra de maquinaria, inversiones productivas y proyectos de largo plazo. El crédito al sector privado sigue siendo bajo en relación con otros países de la región, pero la tendencia es claramente diferente. Esto obliga también a un cambio cultural dentro de las empresas: cobra nuevamente importancia analizar retornos de inversión, capacidad de repago y estructura financiera. Tomar deuda deja de ser una apuesta contra la inflación para transformarse en una decisión empresarial. En el agro esto empieza a reflejarse en una oferta creciente de financiamiento para maquinaria, ganadería, infraestructura, riego, tambos y capital de trabajo. La pregunta ya no es solamente si el crédito está disponible, sino si los proyectos generan la rentabilidad suficiente para justificarlo. Y, para determinadas empresas o actividades, el RIMI (Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones) será un buen estímulo.

La Argentina actual presenta una economía de múltiples velocidades. Algunos sectores crecen a tasas muy elevadas mientras otros continúan ajustándose. Algo similar ocurre dentro del propio agro. Hay empresas que lograron adaptarse rápidamente al nuevo contexto y otras que todavía están tratando de hacerlo.

Quizás allí esté el principal desafío de esta nueva etapa. Durante años la prioridad fue sobrevivir a la macro. Hoy el desafío vuelve a ser competir. Y la competitividad sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del país. La política seguirá siendo una variable relevante de cara a 2027. Sin embargo, los resultados dependen cada vez más de lo que ocurra tranqueras adentro.

NOTICIAS CON IMPACTO

  • Implementan una reducción impositiva en la valuación de la hacienda de invernada 
    https://agroverdad.com.ar/2026/05/ganaderia-implementan-una-reduccion-impositiva-en-la-valuacion-de-la-hacienda-de-invernada
  • Una resolución conjunta de la Secretaría de Agricultura y el Instituto Nacional de Semillas (INASE), habilita la identificación varietal a partir de muestras tomadas en el primer punto de entrega del grano, fue respaldada por la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).
    https://www.clarin.com/rural/industria-semillera-respaldo-nuevo-sistema-control-varietal-innovacion-debe-vista-herramienta-productor-costo_0_y0vYf769P7.html
  • El gobierno argentino confirmó este viernes que el consorcio integrado por la empresa belga Jan De Nul y la firma local Servimagnus tendrá por 25 años la concesión. https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20260620-el-gobierno-argentino-confirma-que-una-empresa-belga-operar%C3%A1-la-hidrov%C3%ADa-paraguay-paran%C3%A1

EN QUÉ ANDAN LAS EMPRESAS AGRÍCOLAS

Dependiendo de la zona, las preocupaciones son bien distintas. Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires denominado PAS (Panorama Agrícola Semanal) del 18 de junio, la cosecha de soja alcanza el 97% a nivel país, la de maíz el 48% y el sorgo el 68%. A su vez, la siembra de trigo avanza y se encuentra en el 57 % de las 6,5 M de hectáreas proyectadas para la campaña 26/27. Pero, si se desagregan estos valores, observaremos que hay zonas del país más complicadas que otras.

En la cosecha de soja que parece finalizada, en el sudeste bonaerense y la Cuenca del Salado falta cosechar cerca del 25% de la superficie, por las condiciones climáticas muy húmedas. En cuanto al maíz, si bien esas mismas condiciones impiden la baja de la humedad del cereal para cosechar, el avance de cosecha es muy similar a la campaña pasada. Y, si se pone foco en la siembra de trigo, se destaca el atraso en la zona sur de la provincia de Buenos Aires, aunque el promedio nacional se encuentra arriba de la media histórica. Este mosaico de situaciones hace que las preocupaciones y el foco de las distintas empresas sean bien distintos.

Por otro lado, la nueva campaña 26/27 ya comenzó y ofrece, en los Excel iniciales, márgenes muy ajustados y en algunos casos negativos sobre campos arrendados. Pero los vaivenes mundiales que afectan a los insumos (sobre todo urea) y a los precios de los granos dejan un escenario cambiante en las expectativas. Sumado al posible año Niño, donde las estadísticas indican que se obtienen mayores rindes en soja y maíz. Entonces todo parece indicar que durante el año habrá algún margen de maniobra sobre estos números iniciales. Pero a su vez nos indica que hay que estar muy atento a la volatilidad del mercado para capturar posibles ganancias.

Año que para algunos todavía no terminó, y para otros arranca no tan sencillo.

NEGOCIO AGRÍCOLA

Como mencionamos en el informe anterior, la geopolítica y su posibilidad de avanzar en un posible acuerdo entre EEUU e Irán, ha sido la variable que más ha influido en el mercado. Esto generó bajas significativas en las distintas cotizaciones, producto de la salida de la posición comprada de los fondos, situación que puede revertirse si por alguna razón, o acción de los involucrados, este acuerdo no se concreta y vuelve a escalar el conflicto.

Luego de esta noticia, el mercado comienza a ver si existen o existirán “daños colaterales” comerciales entre los distintos actores de la oferta y demanda mundial. Es decir: ¿lo sucedido cambia las relaciones comerciales clásicas? El caso más concreto es la compra de soja por parte de China al mercado americano. Recordemos que había un acuerdo inicial de comprar 12 MT por parte de China, que luego se extendió a los 20 MT durante el año. Actualmente no se ha llegado a las 12 MT iniciales. El mercado comenzará a darle más importancia a este tipo de noticias si el acuerdo entre EEUU e Irán no se retrasa o complica. En la medida que las compras  de China se retrasen, la soja en el CBOT acusará el impacto.

Y, en tercer lugar, si los dos puntos anteriores se van tranquilizando y cumpliendo las promesas, el mercado comenzará a observar la oferta y demanda mundial (los fundamentals), y su evolución en los distintos mercados climáticos, según el momento del año. Ese es el orden de prioridades para los vaivenes de precios internacionales. Mientras tanto, habrá que seguir la evolución de acciones concretas, como es el ritmo de molienda de soja de EEUU, que ha aumentado significativamente para compensar la falta de compra de soja de China. Y también el ritmo de abastecimiento de China en Sudamérica para cubrir sus necesidades.

El mercado local sigue su propia lógica y evolución, basado en la cosecha gruesa y su logística, encaminado a una cosecha récord. El productor ha vendido, comparativamente con otros años, más trigo, maíz y girasol, que soja. Quizás pensando inicialmente en una baja en las retenciones que impactaría diferencialmente en este producto. La noticia llegó finalmente, pero habrá que esperar hasta 2027 para que esto suceda en una secuencia programada que llegará hasta 2028.

Resumiendo: un mercado internacional que puede volver a altas volatilidades si las buenas noticias de disminución de conflictos internacionales no se concretan. Y, si se concretan, comenzarán a mandar los fundamentals con sus respectivos mercados climáticos y un mercado local con su propia dinámica. Y todo en medio de una cosecha local récord que todavía no ha terminado.

NEGOCIO GANADERO

Algo cambió. Están llegando señales distintas, más allá del buen momento general de la ganadería. Los precios bajaron otro escalón, con el novillo en los 4200/4300 $/kg (venía de 4500$ o más) y los terneros en 6300/6400 $/kg (venía de tocar los 7000$). Y los novillitos de recría debajo de los 6000 $/kg. Ojo, siguen siendo precios competitivos para el productor, pero hay algo de sorpresa porque no era la expectativa para el corto plazo. El mercado está bien abastecido a pesar de que hay menos cabezas faenadas que años anteriores (cerca del 10% menos) aunque con un peso promedio por cabeza de 240 kilos (venimos de 225/230 kilos), lo que hace que en los kilos comercializados la caída no sea tan grande. La industria está estirando el plazo de los cupos para recibir hacienda, con bastante stock en cámaras y con quejas de baja o nula rentabilidad. El consumo interno se mantiene, pero sin aumentos relevantes de precios en el mostrador. La exportación sigue activa, aunque los últimos días se nota cierta parálisis de la demanda de compradores chinos. Da la sensación que el segundo semestre puede ser movido en el mercado internacional. Por un lado, Brasil sigue con la Unión Europea restringiendo sus compras a ese país a partir de septiembre, por haber encontrado residuos de antibióticos (o promotores de crecimiento) en la carne. Además, tanto Brasil como Australia están completando en este primer semestre el cupo de importación con preferencia arancelaria establecido por China. Esto implica que, sobre todo Brasil, deberán colocar muchas toneladas en otros mercados en lo que queda del año. Argentina y Uruguay vienen colocando bien su cupo chino y lo harán todo el año sin problemas, con ese beneficio de arancel. Está claro que China sigue siendo una incógnita, está pagando precios más bajos y pareciera que tienen stock de carne suficiente en el corto plazo, pero Argentina será un proveedor relevante en los próximos meses. Estados Unidos muestra preferencia arancelaria para nuestro país y la cuota Hilton está ahora con arancel cero (aunque cayó el precio de 23000 a 18500 dólares por tonelada), dos noticias que nos favorecen. Dentro de las “rarezas”, se empieza a observar cada vez más presencia de carne brasileña en el mercado argentino. Y a precios competitivos. Es novedoso que esa competencia se dé en nuestro mercado interno.

A nivel de los productores, los criadores empezaron de nuevo a sacar la invernada y algo de vacas vacías del campo ante la llegada de las heladas. Rodeos en general en buen estado. La recría sigue siendo negocio a pasto con suplementación estratégica, aunque hay dudas sobre la capacidad de compra de los feedlots a los precios actuales. Porque ante la caída del precio de venta del gordo (tanto en novillos como en hembras), la relación compra/venta se ha deteriorado bastante. El encierre sigue siendo un negocio de centavos por kilo y, ante una compra desfavorable, todo el partido se juega en el costo por kilo producido. Costo que muestra valores de maíz razonables, pero aumentos en rubros como la confección de silaje, asociado a la suba de precio de los combustibles. Todo indica que por un rato el mercado se instalará en este nivel de precios. No hay euforia en la cadena, pero tampoco depresión. Momento para potenciar eficiencia y elegir las peleas a dar.

NEGOCIO LECHERO

La demanda se recupera, las exportaciones crecen y los stocks empiezan a bajar. Sin embargo, el productor sigue cobrando uno de los precios reales más bajos de los últimos años. 
El precio SIGLeA de mayo se ubicó en torno a los 509 $/litro, mostrando pocas variaciones respecto de los meses anteriores. Pero, más allá del valor nominal, lo relevante es que, según OCLA, el precio real recibido por el productor para un mes de mayo es el más bajo desde que existe la serie SIGLeA. Dicho de otra forma, la desaceleración de la inflación no alcanzó para evitar que el productor continúe perdiendo poder de compra. Esto ayuda a explicar por qué la rentabilidad sigue sintiéndose tan ajustada en buena parte de los sistemas productivos.
El crecimiento de la producción se viene desacelerando respecto de los fuertes aumentos observados a comienzos de año, y los stocks industriales muestran una tendencia levemente descendente respecto de 2025. No alcanza todavía para anticipar una recuperación importante de precios, pero sí podría estar indicando que el mercado comienza lentamente a buscar un nuevo equilibrio.

Por el lado de la demanda interna, el consumo se recuperó respecto de los bajos niveles observados durante 2024 y vuelve a ubicarse cerca de valores históricamente normales. Dicho de otra manera, la demanda parece haber dejado de ser el principal problema del negocio. Sin embargo, esa mejora todavía no logra traducirse en una recomposición significativa del precio recibido por el productor. 
El frente externo también muestra una realidad dual. Las exportaciones continúan creciendo y ya representan cerca de un tercio de toda la leche producida en Argentina, uno de los niveles más altos de los últimos años. Durante el primer cuatrimestre crecieron fuertemente los volúmenes exportados de leche en polvo y quesos. Sin embargo, la mejora en cantidades no vino acompañada por una mejora en precios. Los valores internacionales continúan relativamente débiles y el precio promedio de exportación se ubica por debajo de los niveles del año pasado. En otras palabras, la cadena está logrando colocar más leche en el mundo, pero no necesariamente a mejores valores. El desafío sigue siendo transformar volumen en rentabilidad.

Pero quizás el dato más interesante no esté en la coyuntura sino en la estructura. Mientras discutimos precios, consumo o exportaciones, la industria láctea argentina atraviesa un proceso de transformación que comienza a acelerarse. Fusiones, adquisiciones, cambios de propiedad e ingreso de capitales están configurando un escenario con menos jugadores, pero de mayor escala, capitalización y, quizás, profesionalismo.

Se trata de una tendencia observada en buena parte de los países lecheros competitivos y que parece comenzar a consolidarse también en Argentina. Estos cambios probablemente terminen modificando las exigencias hacia la producción primaria: más volumen, más calidad, más eficiencia y mayor consistencia en el abastecimiento. 
Como solemos decir en nuestros Apuntes, los ciclos complejos suelen acelerar procesos que en tiempos normales avanzan más lentamente. La rentabilidad continúa ajustada y el contexto sigue siendo desafiante. Pero además de enfocarse en el precio de la leche, quizás el cambio más importante está ocurriendo por debajo de la superficie. La estructura de la cadena está cambiando y es posible que esas transformaciones terminen teniendo más impacto sobre la competitividad futura del sector que las variaciones de precio de los próximos meses.

 

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