APUNTES PARA EMPRESAS – NOVIEMBRE 2025

“Sólo podemos ver poco del futuro, pero lo suficiente para darnos cuenta de que hay mucho por hacer” – Alan Turing

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MUCHO POR HACER

La idea de viajar en el tiempo ha sido siempre una fuente de inspiración para escritores y guionistas. La curiosidad desafiante de querer saber con certeza lo que se viene, y de poder espiar aunque sea por un ratito el futuro, ha sido un estímulo creativo. Aunque sepamos que sea imposible hacerlo. 

En la vida empresarial es habitual plantear escenarios posibles, y sus eventuales consecuencias, para mejorar la calidad de las decisiones que se toman. Invertir o no, invertir en qué o invertir cuándo, son preguntas clásicas sobre las que se elucubra en un juego intelectual. Juego que tiene algunas reglas para jugarlo, que usa elementos del pasado como insumo, que implica prepararse, estudiar y rodearse de personas capacitadas que ayuden a pensar. Palabras como proyecciones, estrategias y prospectiva le ponen nombre a esta búsqueda de certezas imposibles. Se entiende que al intentar anticiparse y predecir lo que se viene, en realidad lo que se hace es asignar algún porcentaje de probabilidades a cada escenario. Y entendiendo que la intuición, el olfato empresario, puede ser a veces tan poderoso como cualquier plan ordenado. Y, con esa pequeña lanza imaginaria, se parte a dar la batalla hacia los molinos de viento, como nos enseñó El Quijote. 

Y es en este punto donde Turing, uno de los precursores de la computación, nos marca un camino a seguir. Que podríamos resumir en algo así como “más allá de lo que pueda ocurrir en el futuro, el trabajo empieza hoy”. Fortalecer procesos, buscar financiamiento adecuado, dar espacio a la creatividad, promover equipos talentosos, invertir a largo plazo y ser eficientes en el corto, son lo que Turing resume como… ”hay mucho por hacer”. 

En nuestro país se está en los inicios de un proceso de cambio en las reglas de juego de la economía. Un mensaje de que se pretende generar una economía más libre, con menos regulaciones, con menos intervención del Estado. Sin obra pública. Con dos monedas circulando por igual. Con menos regulaciones, trabas y cupos. Con una macroeconomía ordenada y más previsible. Para bien y para mal, en una transición con ganadores y perdedores. Nadie sabe si lo que sucede es sólo otro episodio de la historia pendular de la Argentina o si esta vez habrá cambios reales que se sostengan en el tiempo. Cada uno espía el futuro con sus propios lentes, con sus propias cicatrices, con su propia esperanza y su propio escepticismo. Lo mismo podría aplicarse al dar una mirada hacia un mundo con regulaciones crecientes pero necesitado de generar riqueza y alimentos, con menos niños y jóvenes, con guerras, y con tecnología que se desarrolla a mucho mayor velocidad que nuestra capacidad para absorberla. ¿Qué puede venir como estímulo desde ese mundo? Quien sabe. Pero mientras la película va rodando, las decisiones no deben detenerse. Los líderes reales asumen que el futuro, en parte, se construye y no solo se espera. Que las decisiones se toman, buenas y malas, y que la mayor defensa ante el error es la flexibilidad, la capacidad de darse cuenta y de cambiar a tiempo las veces que sea necesario. Y de volver a intentar, habiendo aprendido. Suena lindo. ¿Será así? No importa, lo que importa es seguir haciendo.

LA MACRO EN LA MICRO 

A partir del resultado de las elecciones, sobre los que escribimos en nuestros Apuntes de octubre, arrancó otro partido. O el mismo partido, pero con ajustes relevantes a partir del respaldo político del gobierno en las urnas. Quizás el principal indicador que resume la situación es que el riesgo país, que llegó a tocar los 1200 puntos, ahora ronda los 600 puntos. Si bien es un índice que se mide a partir de la capacidad del país de enfrentar los pagos a bonistas, lo cierto es que su propio nombre señala que es algo más que eso. Menos riesgo, más confianza. Más confianza, mayor estímulo a invertir y mayor acceso a financiamiento a un costo menor. Financiamiento público, pero también privado. Todavía las tasas de interés siguen altas (entre 35% y 50% anual en pesos según el producto) pero cayeron cerca del 30%/40% respecto a los máximos. Expectativas positivas y costo del dinero a la baja son dos anabólicos muy positivos para la economía. La inflación sostenida en el 2% mensual marca una alerta, pero los argentinos aceptamos y sabemos movernos en esos niveles. O al menos no nos paraliza en el corto plazo. En determinados sectores como agro y energía, la actividad se sostiene. En otras áreas, el consumo no repunta, ya sea en cantidades o en precios. 

El gobierno en esta nueva etapa deberá resolver dos cuestiones importantes: acumular reservas por un lado y por el otro dar las condiciones para que haya crecimiento de la actividad económica. Situaciones que tienen parcialmente que ver con el tipo de cambio. Para acumular reservas conviene que el tipo de cambio no aumente. Para que se reactiven las distintas actividades, el tipo de cambio no debería seguir bajando, porque afecta la rentabilidad de las empresas exportadoras y encarece la actividad de las empresas del mercado interno. Sobre todo de sectores que tienen alto impacto en la demanda de mano de obra (construcción, textiles, comercios). A su vez, si  el tipo de cambio sube, se puede reflejar en inflación y dificultad de aumentar las reservas. Un dilema difícil de resolver pero clave para lo que viene. El renovado apoyo financiero de EEUU quizás sea el que ayude a encontrar el equilibrio correcto.

El cambio en las reglas de juego empieza a marcar la necesidad imperiosa en las empresas de revisar su competitividad interna. Pareciera que no será un cambio brusco en el valor del dólar lo que vendrá al rescate. Los costos puertas adentro se están revisando para bajarlos, aunque esta política tiene un límite en que no se pueden seguir bajando sin generar impacto en el resultado de largo plazo (por falta de inversión o por perder personas valiosas). Los modelos técnicos de producción explorando la forma de llevarlos a un nivel superior. El manejo de la caja pasó a ser parte central de la estrategia, definiendo el “pasa-no pasa” de ideas y proyectos. 

La presión fiscal es como la sábana corta. Es imprescindible bajarla para que los negocios y la inversión sean viables. Pero a su vez, el superávit fiscal es la base sobre la que se sustenta el plan del gobierno nacional. O sea que la tendencia será a la baja, pero a un ritmo cansino. Y con una desesperación por recursos en las provincias (y municipios) que se resisten a entender que el escenario cambió. Un ejemplo se da en la provincia de Buenos Aires, donde se decidió que una buena idea para recaudar es repetir un impuesto. O sea que el impuesto inmobiliario ya tuvo su cuota 5, pero ahora se emite otra cuota 5 pero con distinta fecha de vencimiento. Si pasa, pasa, habrán pensado. Debe ser ilegal, pero ya se ha hecho antes en forma silenciosa y les funcionó. La pelea por una real reducción de los impuestos y las tasas llevará tiempo. Y necesitará de gobernantes responsables y convencidos de que ese camino vale la pena.

CORRUPCIÓN

Salen a la luz con gran intensidad las andanzas de personajes de distintos gobiernos que, en distintos momentos, han decidido que su enriquecimiento personal es la prioridad. Ante una mirada social muchas veces electoralmente complaciente, y procesos judiciales lentos o poco efectivos, el castigo no llegaba nunca. O cada tanto se entregaba un “chivo expiatorio” a la sociedad, un culpable que se lleve la marca y el foco de los reflectores. Un sacrificado en el altar del encubrimiento para que nada cambie de fondo. Algo, de a poco, empieza a modificarse. Los casos resonantes de Vialidad y Cuadernos exponen públicamente los mecanismos del robo, pero también a las personas que los cometen. Muchos ex funcionarios condenados o en el banquillo. Muchos empresarios están procesados. El gobierno actual, con casos como el de la Andis, mostrando que nadie está a salvo de la tentación y el riesgo. Que la corrupción puede no ser patrimonio de un solo sector. La diferencia pareciera ser que la paciencia social se achica y que parte de la justicia está muy activa. Y que el periodismo, o parte de él, ha mostrado ser un actor fundamental a la hora de destapar hechos y comportamientos delictivos o inmorales. La competitividad de un país no se mide sólo por sus resultados económicos, sino también por la fortaleza de sus instituciones. Ojalá esto sea un inicio. Y que el gobierno no mire para otro lado.

EN QUÉ ANDAN LAS EMPRESAS

Sin duda el resultado de las elecciones ha generado un cambio de expectativas en las empresas, situación nada menor. Por el momento sin demasiados efectos concretos, salvo una baja de las tasas de interés (que aún siguen altas). y con algunos bancos que tibiamente comienzan a ofrecer líneas crediticias más largas. Las empresas están en un momento de mucha actividad, donde comienza la cosecha de la fina (en algunas zonas ya comenzó) y se siembra la gruesa. El clima, en algunas zonas de la provincia de Bs As,  sigue complicando la actividad.  Aparentemente iremos a un esquema más seco de aquí en adelante, cumpliendo el pronóstico de año Niña, pero con los perfiles con más humedad que un año atrás, lo cual es positivo.

Algunos lotes de trigo y cebada comienzan a “pasar factura” de la helada de principios de noviembre (dependiendo la zona). Sin embargo la Bolsa de Cereales estima en 24 M de tn la producción nacional de trigo. El clima fresco de noviembre ayuda al llenado en la fina pero atrasará unos días la cosecha y, por ende, la siembra de soja de segunda.

La suba de las cotizaciones de soja producto del acuerdo comercial entre EE. UU. y China, junto a la complicación de sembrar en fecha algunos cultivos por el clima, hace que se piense en “switchear” lotes de maíz a soja.

Por el lado de la ganadería, sigue siendo la actividad que empuja la caja en los planteos mixtos o de ganadería pura, y solamente en las zonas afectadas por los excesos hídricos se escuchan problemas de producción y productividad.

Momento importante del año, de mucha actividad y decisiones.

NEGOCIO AGRÍCOLA

El mercado internacional está muy influenciado por el acuerdo logrado el 31 de octubre entre EE. UU. y China, donde ambos países acordaron condiciones en lo que se llamó “la guerra comercial”. El punto clave de dicho acuerdo es la compra de soja por parte de China a EEUU, donde prometió comprar 12 M tn durante noviembre y diciembre y 25 M de tn durante el año comercial, cifra similar a lo que hacía habitualmente. Esto llevó a un aumento de las cotizaciones de soja en el CBOT,  con el correspondiente impacto (menor) en el mercado local.

Algunos analistas consideran que las cotizaciones seguirán un canal alcista y los vaivenes de la producción sudamericana le aportaran volatilidad a la cotización. Pero otra parte del mercado se pregunta qué pasaría si China incumple sus compras de los primeros sesenta días de 12 M de Tn. Es decir, los precios concretamente mejoraron. Se llegó a un acuerdo que mantenía al mercado (sobre todo el de soja) con bajas cotizaciones . Pero se deberá seguir si se van cumpliendo las metas prometidas que, de no concretarse, impactarán de nuevo en el mercado ante el incumplimiento. En cuanto al mercado local, el mismo reflejó parcialmente dicha mejora en los precios. las cotizaciones de soja de la posición mayo alcanzaron valores similares al “veranito” logrado cuando sacaron las retenciones.  Esto posiciona mejor a los márgenes de soja en detrimento del resto de los cultivos, dado que el aumento de la cotización aumenta el costo de arrendamiento. 

Por otro lado, comenzó la cosecha de trigo. En la mayoría de las zonas (salvo las afectadas por heladas) los rendimientos son superiores a los estimados. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima en 24 M de tn la producción nacional, lo que daría un saldo exportable de 15 M de tn, situación que haría que las cotizaciones sobre cosecha se deterioren, tal cual viene sucediendo. 

La recomendación sería aprovechar la suba de la soja para tomar posiciones de cobertura, sin comprometer el físico. Y si la venta de trigo es necesaria para hacer caja, la venta hoy será mejor que la venta mañana, por lo menos hasta que termine la cosecha.

ÍNDICE DE ACTIVIDAD DE LA CADENA AGROPECUARIA (IACA)

La Bolsa de Comercio de Rosario lanzó esta semana el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), un indicador de periodicidad mensual que busca resumir la marcha de este sector clave de la economía argentina, responsable del 20% del PBI y el 60% de las exportaciones. El objetivo es reflejar la dinámica mensual del sector agropecuario en relación con tres ejes: la producción primaria de granos (IACA-Cultivos), la producción agroindustrial (IACA-Agroindustria) y el sector exportador (IACA-Agroexportación), cada uno recogido en los tres respectivos subíndices. Es importante marcar que no existe un índice elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ni ningún otro organismo oficial o privado que realice un seguimiento de este sector clave de nuestra economía. https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/iaca-el-indice

NEGOCIO GANADERO

Negocio que no se cansa de recibir señales positivas en el último tiempo. Con potenciales debilidades por supuesto, pero con un marco de expectativas económicas a favor. En nuestro país, hace dos años que la oferta se mantiene alta, en parte por una leve tendencia a la liquidación del rodeo. Esto pareciera empezar a frenar, mostrando que en los últimos 3 a 4 meses la faena diaria medida en cantidad de cabezas cae un 10%. O sea que la oferta se reduce levemente o, en el mejor de los casos, no aumentará por un tiempo. Este escenario se da con un entorno de alta demanda del mundo (sobre todo asiática), que va llevando a la Argentina a exportar un millón de toneladas de carne al año. Y con un consumo interno que pelea por sostener sus 45 a 50 kilos/habitante/año de demanda. Pero si la oferta cae, y la demanda se sostiene o sube, no alcanza para todos. Y cuando esto pasa, se refleja en precios más altos. Sumado a que los principales países que aportan carne al mercado internacional (principalmente Brasil) también parecieran estar llegando a sus máximos posibles de abastecimiento, salvo que avancen en un proceso de liquidación de su rodeo. Resumiendo, todo lleva a pensar en precios altos tanto a nivel internacional como de mercado interno al menos por un tiempo.

Para mostrar la tendencia interna, veamos la evolución de precios ganaderos en el último año, recordando que la inflación minorista se sitúa en el orden del 30%. En ese escenario el valor del kilo en los terneros aumentó un 70%, los novillos y novillitos un 90%, la vaca gorda un 80% y la vaca conserva un 60%. Un rally alcista que no se da muy seguido. Y que por ahora no se frena. Esto va llevando a que los precios en las carnicerías van reflejando subas también, obligando a un equilibrio del carnicero entre el valor al que compra y el valor que puede pagar su cliente. Como siempre, nada sobra, todo se vende.

Los feed lots vaciándose de a poco, con un ritmo habitual para le época. De a poco se eleva el peso de faena, pero falta bastante para pasar de los 230 kilos/cabeza a los 280 kilos que tiene Brasil. Ante una producción de terneros estancada entre 13 y 14 millones por año, la posible suba de oferta debería venir primero por el peso individual faenado. Y en paralelo ver si es posible que los índices de procreo mejoren o, menos probable, que aumente la cantidad de vacas en servicio.

China sigue siendo el principal comprador en volumen de nuestro país (70%) pero forzando precios a la baja, con Unión Europea, Israel y Estados Unidos como mercados relevantes de menor volumen pero mayor precio. Como mencionamos en octubre, la guerra de aranceles de Trump genera idas y venidas en el mercado internacional. La cuota de 20.000 toneladas que ese país otorga a la Argentina pasó de tener un arancel del 10% a ser 0%. Y con la expectativa que el volumen pase a ser de 80.000 toneladas. El resto de las toneladas fuera de cupo bajó su arancel del 36% al 26%. Con Brasil empezó a distenderse la relación, buscando Trump aranceles que no impidan la llegada de carne de ese país a EEUU. Hay que repetir, una vez más, que Brasil es casi el único exportador que ofrece volúmenes que “mueven la aguja” en los países que abastece. Y hoy ofrece además un precio de la carne al gancho un 20% a 30% menor que el de Argentina o Australia. Es una topadora.

La posibilidad de sostener un escenario atractivo del negocio puede generar inversiones productivas y también en la industria. Sería bueno que los frigoríficos envíen un mensaje claro de hacia dónde va el mercado, qué tipo de demanda de calidad va a existir y ayuden a trabajar mejor la oferta de cantidad versus la de calidad. Hay lugar para las dos, pero la estrategia difiere.

NEGOCIO LECHERO 

En octubre el precio de la leche Siglea fue de 475,43$/litro (6630 $/kilo de sólido). El valor del litro creció un 9% interanual y sólo el 0,2% respecto al mes anterior. Con un índice de inflación interanual superior al 30%, el deterioro en las cuentas se mantiene firme. Esto se ha compensado en parte, a nivel productor, produciendo más litros (un 10% más interanual). Hace muchos años que no se producían más de 11 mil millones de litros en un año. La primavera ha dado una explosión de pasto en muchas zonas, favoreciendo la producción en general. Siempre haciendo la salvedad de las zonas con excesos hídricos que también afectan fuertemente los accesos a los campos para entrar el alimento y sacar la leche.

El mercado interno está algo frío, con empresas Pymes muy stockeadas de producto y con demoras en las cobranzas. El consumo se mantiene en los 175 litros de equivalente leche por habitante, lejos de los máximos históricos pero con demanda sostenida aunque con alguna dificultad para convalidar precios más altos. Las señales que envía la industria son mixtas. Por un lado demandan leche y no quieren perder a sus proveedores importantes, pero por el otro reclaman no poder otorgar mejoras en el precio pagado e incluso negocian alguna baja en las bonificaciones acordadas. Y con parte de marcas conocidas mostrando sus problemas financieros y su debilidad para seguir siendo competitivas, tales como Verónica, La Suipachense y La Lácteo. No parece ser un problema generalizado de la industria, pero como señal no es buena.

Las exportaciones representan cerca del 25% del destino de la leche, expresada en distintos productos ofrecidos. El mercado internacional presenta un valor de referencia de la leche en polvo entera de 3700 u$s/tonelada, comparado con los 4200 u$s de hace unos meses. Esto refleja un momento donde la oferta mundial está creciendo más rápido que la demanda. Sin embargo, mirando tendencias de largo plazo, la curva de demanda pareciera que va superar a la de oferta en el mediano plazo, dando algo de sustento a expectativas positivas en un tiempo.

La perspectiva de los próximos meses no es para “tirar manteca al techo” salvo que se encuentre la posibilidad de aumentar exportaciones o bien que el mercado interno empiece a retomar una senda de mayor consumo. La industria acumulando stocks, la producción subiendo oferta y un mercado interno algo deprimido, no hacen un combo demasiado atractivo. La expectativa positiva está situada recién a mediano plazo. Mientras, habrá que usar la vieja fórmula: mantener la eficiencia, pensar bien la prioridad de inversiones, sostener los talentos y cuidar la caja.

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